Sumisas sí, pero no así – La Caracola

Y es que si, queridas amigas, dentro de una D/s sana los dos deben sacar provecho del vinculo y estoy hablando de algo más que de unas nalgas rojas o moradas por los azotes en una sesión de spanking.  Servirles a ellos también debe traer consigo que ellos desde su altura y poder nos ayuden a nosotras a crecer y a identificar lo que debemos mejorar como sumisas pero sobretodo como seres humanos y hacer un seguimiento de ello.

La cosa es que esto casi nunca sucede y es porque la misma sumisa se encarga de minimizar su valor.  El D, que no necesariamente es un pseudo, se convierte en el egoísta más grande del mundo que solo ve de la relación cómo beneficiarse sin esfuerzo, sin dedicación y a corto plazo; egoísmo que lamentablemente se alimenta en cada sesión con la aceptación de la sumisa de recibir lo “que le quieran dar” y no, así no es la cosa… hasta para una relación desventajosa como esta debe haber consenso y sobretodo dignidad.

Por eso cuando no se hace consenso, cuando se deja todo al “vamos a ver qué pasa”, cuando no se verbalizan los límites ni las reglas del juego ni los tiempos del mismo porque “qué miedo quedarme sin Amo”; se le da la oportunidad a estos D para que hagan con la vida, las susceptibilidades y la dignidad de la sumisa lo que se les cae en gana a cualquier hora del día y dentro o no de una sesión. La falta de consenso crea una situación donde no hay opciones, ni acuerdos mutuos que ayuden a los dos a crecer dentro de la relación y entonces de repente se ven atrapadas en un círculo vicioso donde solo uno saca provecho cuando y como quiere mientras la otra es el ser más infeliz del mundo siempre esperando algo que no va a llegar.

Y es que antes de decirle si a un Amo, debe haber amor propio y objetividad; palabras más, palabras menos: la sumisa debe TENERLA CLARA… El amor propio sirve para que me permita decirle NO! a las relaciones D/s que solo se buscan sexo (el BDSM es mucho pero mucho más que eso), NO! a esas relaciones que no toman en cuenta al ser humano ni cómo mejorarlo sino al cuerpo y de que tantas maneras se lo pueden follar.  Amor propio para que permita decirle NO! a esas relaciones en donde el que es D se ganó el título solo a cambio de un par de nalgadas, NO! a las relaciones que inician porque “no hay con quien más jugar”, NO! a esas que se lucran económicamente por medio de la entrega de la sumisión.  NO! a aquellas en donde el D solo se pone las pilas cuando ve que la sumisa se le está yendo porque por fin entendió que lo que hay ahí no es suficiente, NO! a esas relaciones que aunque se acabaron, los D siguen gobernando desde la charlatanería y el poder que la propia sumisa le permite para egoístamente no dejarla prosperar lejos de él, y sobretodo decirle NO! a esas que continúan aunque ya no funcionan por el miedo de “donde conseguiré otro Amo en este mundo tan reducido”.

Por eso sumisas, si ustedes dentro de la relación D/s que tienen identifican que no tienen voz, que se dio la cosa porque si, que su Amo no sabe ni cinco de sus vidas, que no les exige nada que las haga crecer, que las aparta del mundo y les prohíbe contactos con otros BeDeSeMeros porque saben que apenas abran los ojos salen corriendo de esa relación,  que no las cuidan ni las protegen sino que las llaman solo para follárselas de vez en cuando con sexito fuerte… evalúen en que están metidas, porque lastimosamente este tipo de relaciones se dan precisamente porque las Sumis lo permiten, se resignan y tristemente lo aceptan.  Recordemos que el poder de la D lo da la s.  El problema principal de la falta de consenso, el amor propio y la objetividad es que permite que ellos hagan lo que quieran con nuestra entrega que no tiene ya nada que ver con el BDSM.

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