Por Qué Practico BDSM – Locki Laufeyson.

Una de las preguntas que obsesiona más a las personas cuando conocen el BDSM es el por qué.

Desde el vainilla que encuentra la práctica bizarra y desviada hasta el mismo practicante que lo disfruta, todos sienten la picazón de la curiosidad por saber de dónde provienen estos impulsos, presintiendo que el entendimiento de las causas de estas conductas nos mostrarán secretos fascinantes de la mente humana.

Muchas personas esperarían que con mi conocimiento de la mente, yo les explicara una o dos teorías psicológicas que intentaran explicar las causas del gusto por el BDSM. Tal vez sea un complejo Edípico desde el psicoanálisis, tal vez sea un grupo de conductas desviadas que se aprendieron desde la crianza, o cualquier cosa que desde la psicología se pueda descubrir, pero este escrito no pretende profundizar en teorías sobre este tema: por el contrario, busca contar los motivos profundos de este deseo desde la experiencia de un auténtico practicante del BDSM.

El BDSM para mí no nace de un trastorno o de una enfermedad mental, sino de la pasión pura. Toda gran pasión viene de un gran dolor y el dolor que produce la pasión al BDSM no es algo raro o desviado. El ser común puede producir un gran dolor, el sentir que no se es diferente produce dolor cuando hay ambición y el pensar que se es fácilmente reemplazable produce un gran dolor en el amor. Cuando el sexo es común, cuando aburre, cuando no mantiene una relación, produce un gran dolor y este dolor no es una enfermedad pues te mueve a lograr grandes cosas, a cambiar y a experimentar todo lo que deseas.

El experimentar lo que realmente deseas, eso que te mueve, hace que te conviertas en la persona que quieres ser.

Cuando pienso en lo que he hecho dentro del BDSM, no pienso que soy un aberrado ni nada parecido, más bien me doy cuenta de que cumplo mis deseos y vivo la vida que quiero. Soy la persona que quiero ser.

Cuando las personas quieren excitarse y ver cosas que los enciendan suelen ver cosas relacionadas con BDSM, suelen desear a la persona que está vestida y ejecutando juegos de BDSM. Estas personas que son vistas suelen ser actores que posan para el público, pero cuando no es un actor sino un practicante real, ese practicante es la moneda genuina, es deseado por lo que realmente es, es el tipo de persona en que piensan los demás cuando piensan en deseo y provocación.

Y cuando esa persona realmente sesiona en lo que sabe hacer, en lo que le gusta, llega al trance, a un éxtasis real. Cuando se sesiona con otro y se hace bien, el otro también llega al estado de trance.

Así que, ¿por qué practico el BDSM?

Porque me permite ser quien quiero ser, experimentar lo que quiero experimentar, y cuando lo practico logro poner mi mente en el estado que quiero y a mi compañera en ese mismo estado, porque uno siempre tiene ese dolor que lo impulsa a hacer más, a vivir más, a sentirse vivo y ser único e irreemplazable.

El BDSM me convierte en la persona que quiero ser.

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