Los mal*&#iditos

Hablando de casos y cosas con un Dominante que esta dentro de ese grupo de “Malpariditos” que he tenido la fortuna de conocer,  me surgió la idea de escribir sobre este espécimen tan escaso en la escena bedesemera nacional.

Ya deben estar pensando que voy a hablar de los pseudos, pajeros, irrespetuosos, guaches, brutos, idiotas, bestias y todo aquel desgraciado que haya hecho curso intensivo de estúpido que se cree el putas del “vdsn” (vivo de sonsacar novatas) porque ni siquiera saben escribir correctamente BDSM y mucho menos saben qué significa.

Pues bien, me alegra profundamente decepcionarles, ya que de quienes voy a contarles, es de aquellos SEÑORES que hacen que valga la pena ponerse pantalón y buzo cuello tortuga y de manga larga todo un mes, porque nos han dejado tantos moretones que si saliéramos así a la calle nos mandarían directo al hospital.

Dominantes hay de muchos tipos, colores y  sabores, cada uno posee ciertas características que lo hacen único e irrepetible  afortunadamente, pues de esta manera tenemos la posibilidad de hurgar por ahí hasta encontrar el indicado para cada una de nosotras y asi hacer alucion al tan conocido dicho “para cada tiesto hay su arepa”.

Por ahí en las redes sociales circula mucho esa frase que dice algo como “toda mujer merece un pervertido, detallista con alto coeficiente intelectual”, pues más o menos eso podría ser un Malparidito.

Un Malparidito es ese hombre capaz de despertar nuestro lado masoquista a un nivel tan alto que incluso nos parece más interesante cada vez que no nos saluda o ni siquiera nos determina.

Un Malparidito es ese Dominante que lleva la batuta, que desprende poder por todos los poros de su cuerpo.

Un Malparidito puede medir 1,50 pero nos hace ver como insignificantes hormigas a su lado por la grandeza de su mando.

Un Malparidito no tiene necesidad de andar hablando sin parar para demostrar que él es quien manda, con una mirada suya es más que suficiente.

Un Malparidito es un hombre con experiencia, que ha vivido y que interiorizo tanto su rol, que de sólo verlo nos pone a temblar.

Un Malparidito no nos va a bajar la luna, nos va a arrancar las bragas.

Un Malparidito es ese raro individuo que no nos vamos a encontrar en cualquier tipo de fiesta o evento, él es un hombre inteligente que sabe diferenciar entre calidad y cantidad.

Un Malparidito es el Dominante que muchas desearíamos tener, pero que pocas tienen la fortuna de encontrar.

Un Malparidito es un caballero, pero también es un demonio.

Un Malparidito azota, golpea, grita y calla, él sabe cuando y como debe hacerlo.

En fin Malpariditos en este país hay muy pocos,  incluso podría contarlos con los dedos de las manos, no sé si eso sea bueno o si por el contrario sería interesante ver a más de ellos por ahí.

Por ahora creo que siendo tan pocos, la competencia se hace más estrecha, así que querida sumisa si tu Dominante no es un Malparidito luchen juntos para que se convierta en uno o deja el collar en la mesa y sal a buscar un Malparidito que te haga sufrir.

 

Paulina San Juan

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