El síndrome “Fetlife” parte I – Bottoms

Síndrome: 2. m. Conjunto de signos o fenómenos reveladores de una situación generalmente negativa.

Hoy quiero hablar de este terrorífico síndrome que es padecido sobre todo por las mujeres; chicas sin rol definido o en especial sumisas que andan dando sus primeros pasos por nuestra amada Red social Fetlife ❤ (we love you JohnBaku). al final, les daré la clave para que -contra todo pronostico- lidien con el síndrome y vivan para contarlo.

Primero hay que decir que este síndrome se manifiesta muy fácilmente y se propaga por el aire y por mensajes en el INBOX lo que ha resultado en una tasa de contagio del 99.999999%. Lastimosamente muchas de las personas que experimentaron el Síndrome Fetlife no han logrado llevar una vida BDSM plena y tranquila, otro porcentaje sucumbió a las molestias extremas y decidió poner fin a su camino por estos senderos de oscuridad, tacones y cuero; Por último están aquellos que, aún con secuelas y heridas de guerra, hoy pueden contar el cuento.

Podríamos empezar diciendo que todas las personas que llegan a Fetlife tienen el propósito de encontrar gente con quien tengan gustos similares. Sin embargo, algunos buscan socializar y crear únicamente lazos de amistad, otro tanto busca compañeros de juego, Amo/a, sumisa/o o cualquiera de la infinidad de roles que existen para este momento en el BDSM y otros muchos solo buscan sexo, morbo y tener/ser una “Zorrita” virtual o presencial con la que puedan sacar todo ese fuego pasional que llevan dentro (del pantalón… y de las hormonas).

Estos últimos sujetos son los que en el bajo mundo del BDSM se les conoce como “Canis virtualis raucus” hombres y mujeres que tienen en común ese horrible virus que produce las consecuencias nefastas que describimos anteriormente.

Si hacemos una diferenciación por roles tenemos a los bottom (pasivos), que al ser sujetos de contagio se caracterizan por ser los “Sí a todo”.

¿Quién no se ha encontrado perfiles y personas sumisas dispuestas a servir al primer Amo/a que se les atraviesa? Personas que a la pregunta: ¿qué te gusta y cuáles son tus límites? responden -sí a todo-, -no tengo límites con usted MI señor (así lleve hablando solo cinco minutos con usted)- o el típico -Buenos días, Soy sumiso/a y estoy a sus pies- como mensaje de presentación. 

Nombres de perfil como @Sumiso/aRegalado @CerdaSuciaASusPies @CuriosaIncestuosa (son solo invenciones… pero se entiende) pululan con fotos de San Google de las escenas más románticas, o por el contrario, las más extrañas. Si bajas un poco más, encuentras el tesoro, heteroflexible, bicurioso/a o bisexual y además… ¡Poliamoroso/a!

Las sorpresas siguen si bajas más. Una descripción corta que podría confundirse con un clasificado tipo -Masoquista, esclavo/a, dispuesto a complacer los más oscuros deseos de quien desee dominarme con mano dura. Busco un/a Amo/a para servirle por toda la vida- y podrás encontrar una amplia lista de fetiches: humillación, lluvias, golpes, perforaciones… cosas más extremas como breathplay, rape play, abducciones, necrofilia, juegos con sangre, tríos, cuartetos, quintetos, gang bangs y demás. 

Y entonces vemos en ese momento Amos y Amas felices, pensando que ganaron la lotería… consiguieron a ese ser sumiso, que en las redes les demuestran devoción absoluta y que están dispuestos e interesados en esos gustos exóticos, y para algunos retorcidos, que no se han podido convertir en realidad. 

En el mejor de los escenarios, estas relaciones se quedan en lo virtual y en el momento del encuentro para el recomendado café, el susodicho bottom nunca aparece y el “vinculo” y la “entrega” de ese ser perfecto simplemente desaparece. Después, los verás en la misma dinámica con algún otro/a Dominante incauto/a. 

En escenarios más oscuros, los bottom que no tenían limites y que tenían todos los gustos que se ajustaban al dominante esperanzado terminan realizando practicas que no disfrutan, no conocen y no quieren. Son los poliamorosos mas celosos, que quieren a su Amo/a para ellos solos, no tienen idea de la diferencia entre bisexual y heteroflexible y nunca se meterían con alguien de su misma orientación sexual, es un/a masoquista que no soporta el dolor y un/a amante de la humillación que no puede lidiar… pues… con la humillación. En principio no existiría inconveniente en esto, ya que el BDSM es un proceso de descubrimiento. Algo que me puede llamar la atención en la fantasía puede que no me “ponga” en la realidad…

Y entonces Linasub ¿Cual es el problema de que esto pase con los bottoms antes mencionados?

Pues amigos, estos seres suelen no decir nada, aguantan esas situaciones para quedar bien y terminan afectados de maneras insospechadas y aunque el/la dominante cumpla con todos los protocolos para la comodidad del bottom, este siempre será el culpable. 

Luego de esas experiencias empiezan los comentarios… ¡Es un abusador! ¡No piensa en la seguridad! ¡Me marcó psicológicamente de por vida! y al dominante le quedan unas opciones limitadas: cargar con su “mala fama” por dejarse deslumbrar y seguir en este mundillo con la marca de “El Dominante Abusador” hasta que logre recuperar la confianza de la comunidad o simplemente alejarse de la vida comunitaria e incluso en casos muy graves, que incluyen denuncias por lesiones personales, secuestro, violencia intrafamiliar, demandas civiles, problemas familiares o sociales y demás (sí amigos, esas cosas pasan), estos dominantes optan por abandonar el mundo que les hizo tanto daño. Abandonan el BDSM.

Pero, ¡dejemos en paz a los bottom!

Ya entendimos que hay bottoms perjudiciales que son la manifestación viva del Síndrome Fetlife… pero los dominantes no se salvan y hay un millón de ejemplos de sus “técnicas de seducción BeDeSeMeroVirtual” y hablaré de ellos en la segunda parte de este post.

 

 

Disclaimer: Si usted, querido amigo o amiga bottom se siente identificado con alguno de los perfiles perjudiciales que mencioné ¡Lo siento mucho! y cómo muestra de arrepentimiento les dejo un vídeo que expresa mi sentir…

Cuéntanos tu opinión ;)

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