A propósito del 8/8: El Spanking salvó mi vida…

Fragmentos de mi cuaderno de aprendizajes y experiencias de Spanking y BDSM

El camino recorrido hasta ahora en este mundo fascinanteme ha permitido conocer sensaciones y placeres que nunca imagine conocer. Sin duda, el Spanking fue mi gran sorpresa y mi tabla de salvación. Y tal vez suene exagerado el título, pero doy testimonio de las propiedades sanadoras de esta práctica.

Esto no es un gran descubrimiento. De hecho, en el año 2012 un grupo de psicólogos siberianos le enseñaron al mundo sus costosas terapias (el equivalente a 250.000 pesos por terapia) para acabar con las adicciones y la depresión mediante 30 o 60 azotes de vara de sauce dos veces por semana. Aunque fueron duramente criticados, en el artículo Beating addiction out of you – literally del Siberian Times y recogido en un artículo del mismo nombre en el Daily Mail, explicaron claramente cómo los azotes, más que el ejercicio o el sexo, estimulan la producción de endorfinas, la llamada hormona de la felicidad.

También en el 2015, Emily Sarah dio a conocer mediante un cortometraje su negocio BDSM Healing. Una combinación entre Reiki, Masajes y sesiones BDSM. Los asistentes al Festival BDSM Fetish Colombia 2015 tuvieron la oportunidad de escuchar los testimonios de los pacientes, que elogiaban las propiedades de los azotes para alcanzar la paz y tranquilidad que tanto buscaban.

Para Octubre – noviembre de 2013 yo me encontraba en un lugar muy oscuro, estaba llegando a un estado en el cual nada me importaba, mi vida se convirtió en una rutina en la cual hacia todo por inercia; sentía que me faltaba un propósito en la vida.

Así, en una noche en la cual pensaba cómo cambiar la actitud hacia mi vida decidí retomar una idea que tenía hacía algún tiempo: volví a mis averiguaciones sobre el BDSM.

“Luego de negar por algún tiempo el hecho de que me llamaba la atención el mundo del BDSM, me decidí a retomar mis averiguaciones y lanzarme a experimentar. No es fácil hablar del tema, es bastante complicado expresar estos tipos de preferencias con personas que no están familiarizadas y que probablemente reaccionarán mal, aún ni siquiera me siento cómoda con esto. Estoy muy avergonzada por mis aparentes gustos, pero tengo que asumirlo de alguna forma, no es algo que pueda seguir evadiendo”.

Con ese propósito en mente llegué a Mazmorra, creé una cuenta, publiqué un mensaje y me llegaron algunos como respuesta. En un acto de absurda irresponsabilidad decidí enviarle mi correo electrónico (personal) a la primera persona que me envió un mensaje y así “conocí” a quien más adelante se convirtió en mi Spanker.

Debo confesar que, aunque sentía confianza de las palabras de mi futuro Spanker, estaba actuando con total desapego de mi vida. Información personal, mis rutinas, mi familia… todo quedó expuesto, y de él, solo conocía su nombre (que por supuesto no era real). Era consciente del riesgo que estaba corriendo, pero nunca me importó.

Y es que… juzguen ustedes cuánto me importaba mi vida si accedí a encontrarme y tener una sesión de spanking con una persona totalmente desconocida luego de dos semanas de correos electrónicos. Pero de no haberlo hecho no habría descubierto la magia del Spanking. Luego de la primera nalgada se abrió un mundo nuevo ante mí… algo que nunca había sentido y que aún ahora no puedo explicar del todo.

“El me tomó y me ordenó que tomara cierta posición, yo lo hice y me acomodé en sus rodillas, así sentí mi primera nalgada. Una mezcla de emociones llegaron a mí, sentía algo de incredulidad ¿Realmente lo estaba haciendo? Nervios, miedo, emoción, todo en una sola nalgada se mezcló y me hizo sentir algo que no se puede explicar. Luego vino otra y otra y yo estaba absorta, no recuerdo cuántas fueron, no recuerdo si sentí realmente dolor, Pero sí tengo en mente que apenas me puse en pie y toqué mis nalgas, sentí ese calor brotando de mis pantalones y eso fue bastante excitante, tuve que esperar un poco para acostumbrarme a esa sensación…”

¡Foto!

Cuando terminó, yo solo podía pensar en eso. Toda esa bruma que tenía en la mente se despejó, yo esperaba una sesión dolorosa que, de cierto modo, me ayudara a reemplazar dolores. Pero encontré un placer infinito, una sensación de paz. Es difícil describir en palabras el panorama que tenía y como pasé de buscar una forma de cambiar el dolor emocional por el dolor físico a buscar un mundo de placer que me traía felicidad.

¡Foto!

“Queridísimo Spanker: si usted supiera los cambios que trajo a mi vida. Usted solo sabe que llegó en el momento indicado, llegó a llenar un espacio que se estaba volviendo más y más grande. ¿Por qué me mostró esta terapia? ¿Por qué me atrajo a este mundillo lleno de magia? Sus órdenes y azotes ahora son mi credo, ser paciente y complacerlo mi objetivo. Ahora tengo un propósito y es ser feliz haciéndolo feliz. Gracias por salvarme”.

Así siguieron mis habituales sesiones de Spanking, en las que descubría como iba dejando de lado la oscuridad. No podía ocultar mi felicidad, no quería hacerlo, al fin había encontrado mi propósito.

Desde ese día y hasta ahora, mantengo mi creencia de que el Spanking salvó mi vida, llegó en el momento indicado para sanarme y para mostrarme que mi propósito en la vida no puede ser distinto a ser feliz.

L.

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